Artritis

Aunque existen muchos tipos de artritis, relacionadas con sus causas originarias que pueden ir desde las lesiones en el sistema nervioso a las infecciones, todas ellas tienen en común la inflamación de una o varias articulaciones que causa dolor, sensación de calor, hinchazón de la zona afectada, rigidez y en general limitación de movimientos.

Es común que se suelan confudir los términos de artritis y artrosis, y con más razón cuando las padece una misma persona. Sin embargo la artrosis se refiere a un proceso degenerativo articular, muy frecuente en personas ancianas aunque también puede aparecer en otras de mediana edad.

¿Causas de la artritis?
Sólo vamos a atender, para dar una respuesta, a los elementos que rodean en cada caso a la artritis.
En primer lugar debemos de saber que gracias al cartílago que tenemos en las articulaciones nuestros huesos pueden tener un movimiento más suavizado pues la rigidez de un hueso ocasionaría un daño casi seguro en su entorno, si la comparamos con la flexibilidad del cartílago. Por esta razón debido a la rotura del cartílago, o por que su tamaño no llega a cubrir toda la zona necesaria, se puede producir rozamiento de los huesos y como consecuencia el dolor está presente.
La inflamación de la articulación (artritis) se puede asociar con procesos infecciosos que una vez curados, y eliminada la inflamación, también podría lograrse que desapareciese el dolor articular, también puede estar relacionada con enfermedades autoinmunes, con fracturas, con la enfermedad de la gota, con articulaciones que han tenido que padecer un uso intenso con el que se han podido deteriorar, etc.

Curación de la artritis
Esto por lo general no es posible, aunque siempre se intentará dar una solución a lo que está causando la inflamación de la articulación, y por lo tanto los tratamientos lo que pretenden es mejorar la calidad de vida del paciente, evitándole el dolor y reduciendo al máximo los factores de riesgo que puedan conducirle en un futuro a un estado peor de sus articulaciones.

En el caso de padecer artritis es aconsejable realizar ejercicio físico y mantenerse en un peso óptimo. El ejercicio ayudará a tener un buen tono muscular y mejorará la fortaleza ósea aliviando la rigidez propia de la artritis.
Es necesario que los ejercicios que realice sea supervisados por un médico ya que un ejercicio demasiado ligero probablemente no le ayude en nada y otro demasiado intenso podría causarle daño.

Los afectados por artritis también deben de darle importancia al descanso que les ayudará a que sus articulaciones se vean libres de tensiones, evitando sobrecargas que sin esos descasos les causarían dolor.
Evitar el estrés y practicar ejercicios suaves, por ejemplo mediante el yoga o el tai chi, puede ser favorable.

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