Plantas para la salud: usos, cultivo, contraindicaciones
De manera tradicional se ha consumido ajo atendiendo a los supuestos beneficios de reducción de colesterol en sangre y del nivel de triglicéridos. De hecho podemos encontrar en farmacias y herbolarios multitud de productos que están elaborados a base de ajo y que se venden justamente con esa finalidad.

Efectos del ajo en la reducción de los niveles de colesterol LDL
En la literatura científica (que no es patente ni invento de la Universidad de Stanford) se mencionan estudios controlados en los cuales se observó tras varias semanas de tratamiento con ajo una reducción del nivel de colesterol LDL en sangre. La Comisión E lo recomienda en casos de hiperlipidemia, es decir, en las personas que tienen elevados niveles de colesterol.
Parecia demostrado también que los compuestos azufrados del ajo inhibían la síntesis de colesterol.
Sin embargo desde la Universidad de Stanford llega la noticia de un ensayo clínico que nos dice justo lo contrario, que el ajo puede ser estupendo para algunas comidas pero no para reducir el colesterol LDL en sangre.
En esta universidad se realizó un estudio utilizando dos marcas comerciales y ajo fresco. En un total de 192 pacientes con niveles de colesterol LDL elevado (130-190 mg/dl) se utilizaron tanto los preparados comerciales que fueron controlados para asegurar su contenido de principios activos como en el caso de los ajos frescos. Además se les pidió a los pacientes que no consumiesen comidas que contuviesen ajos y también se les controló para que mantuviesen el mismo peso corporal durante los seis meses que duró el ensayo. La dosis diaria que tomaron era la que recomienda la Comisión E alemana, la equivalente a 4 gramos de ajo fresco.
Los resultados, según los investigadores, fueron decepcionantes ya que no se observaron reducciones significativas de colesterol LDL.
Sin embargo aunque el estudio de la Universidad de Stanford fuese cierto, no hay razón para pensar que no lo sea y además se ha presentado como uno de los más completos realizado en los últimos años, el consumo de ajo no dejaría de tener interés para las personas con problemas cardiovasculares ya que el ajo puede actuar como antiagregante plaquetario, puede reducir la tensión arterial elevada, actua como antibacteriano y antimicótico, tiene efecto vasodilatador periférico y activa la fibrinólisis.
Por lo tanto a pesar de los resultados de ese ensayo de la Universidad de Stanford el consumo de ajo (se encuentra en el listado de plantas medicinales más utilizadas) sigue siendo interesante.
Resulta curioso que casi a la misma velocidad con la que nos estamos cargando la naturaleza avanza también el interés por la medicina natural. Probablemente esto sea posible debido a que la mente del humano del siglo XXI está un tanto trastornada y probablemente considera que los remedios naturales no proceden de la naturaleza sino de los herbolarios. Debe de ser eso, o algo similar, o tal vez es que no sabemos comportarnos de manera coherente.
En cualquier caso desde Estados Unidos llega una noticia que nos confirma este interés, me refiero al interés por los remedios naturales porque el interés por destruir el planeta ya lo damos por seguro.

Los ajos son muy empleados en fitoterapia
Según el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM) el 38% de los norteamericanos adultos utilizan la conocida como medicina alternativa. Es realmente un porcentaje muy elevado que confirma el éxito de estas medicinas y el fracaso de la medicina oficial.
Entre los datos aportados por el NCCAM destaca también un listado de los productos correspondientes a la categoría de medicamentos alternativos que son los más consumidos en Estados Unidos. En ese listado aparecen las siguientes plantas como las que más utilizan los norteamericanos:
- Echinacea, empleada sobre todo con la intención de reforzas las defensas, combatir los resfriados o infecciones del tracto respiratorio superior.
Una combinación de plantas muy solicitada es la formada por echinacea y sello dorado.
- Gingseng, es una planta utilizada para sobreponerse y resistir mejor a todas las tensiones que agotan nuestras energías. El gingseng es un adaptógeno que puede ser de ayuda en casos de fatiga.
- Ginkgo biloba, un árbol que ha cobrado un nuevo interés porque puede mejorar el flujo sanguíneo en el cerebro con lo cual podría ser de ayuda en casos de pérdida de memoria o en otros trastornos que afectan a este órgano.
- Lino, se utiliza no sólo para casos de estreñimiento ya que el aceite de sus semillas es una buena fuente de omega-3 y suele recomendarse su uso en casos de tener elevado el colesterol o los triglicéridos.
- Ajo, que como ya comentamos en un artículo también está indicado cuando se tiene altos niveles de colesterol y de triglicéridos.
En el informe del NCCAM también se mencionaba la coencima Q-10 como otra de las estrellas de la medicina natural. La coencima Q-10 suele utilizarse en personas con parkinson, en casos de insuficiencia cardíaca.
Recuerde que sólo su médico puede aconsejarle sobre el mejor tratamiento en su caso en concreto. No es buena idea que usted comience a tomar medicamentos, por muy naturales que sean, sin una supervisión médica.
El ajo es uno de los ingredientes más comunes de la cocina española, de hecho una de las críticas que se le suelen hacer a nuestras costumbres gastronómicas es que el ajo está demasiado presente en muchos de sus platos, y esto puede que sea cierto pero ¿y lo buenos que están?, pues entonces es mejor no quejarse porque además el ajo, como vamos a comentar, es ideal para esa preocupación moderna por el colesterol y los triglicéridos.

El ajo y en concreto sus compuestos azufrados tienen unas propiedades terapéuticas que lo podrían convertir en un nuevo alimento funcional, sin embargo un producto tan barato, que lo venden en cualquier tienda, y con tan poco glamourt, tiene muy difícil ese salto al olimpo de los absurdos alimentos supuestamente inteligentes. El ajo sin embargo aunque no pueda ser esa nueva fuente de ingresos de las empresas de alimentación que se aprovechan de la ignorancia del consumidor y de su deseo de comprar salud, es muy eficaz en la reducción del colesterol y triglicéridos en sangre. Además no crea que tiene que comer cabezas completas de ajos cada día, porque en ese caso además nadie soportaría estar a su lado. Con un diente de ajo al día usted puede conseguir efectos notables en la reducción de esas grasas en su sangre. El ajo por ejemplo puede consumirlo cada mañana con las tostadas del desayuno. Si además elimina la mantequilla y añade aceite de oliva estará acertando rotundamente.
En el caso de que usted no desee que en su boca quede el aliento a ajo lo que puede hacer es recurrir a las perlas de ajo inodoras que las podrá comprar en herbolarios.
Los efectos negativos del ajo sólo los conocen quienes se acercan a los que acaban de consumirlo, así que usted puede comerlo con tranquilidad aunque modérese por el bien de sus relaciones sociales. Los efectos positivos podrá notarlos transcurridos unos seis meses. Así que debe de ser constate con el ajo.
Por último es oportuno citar que el ajo también tiene otras propiedades terapéuticas interesantes: ayuda a prevenir la arteroesclerosis, tiene actividad antihipertensiva, puede emplearse contra el ataque de hongos, tiene un efecto positivo en las infecciones respiratorias, es antioxidante y antibacteriano.
Es conveniente también citar que a parte de posible mal aliento (salvo que tome perlas inodoras) el consumo elevado puede dejarse notar en un sudor con olor característico a ajo y en ciertas molestias gástricas, así que consuma ajo pero con moderación.
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