Cómo eliminar los zumbidos en los oídos – tinnitus

| Febrero 23, 2013 | 0 Comments

En un artículo anterior ya tratamos el problema de los pitidos en los oidos, donde mencionábamos que pueden estar relacionados con algunas enfermedades orgánicas o con trastornos psicológicos o emocionales. En cualquier caso si el tinnitus o acúfeno ha sido ocasionado por un daño en el oído o aparece de manera secundaria a una enfermedad orgánica, tal vez relacionado con la hipertensión, entonces el primer paso a dar es poner remedio a esa enfermedad y de esa manera lograr que se reduzca, o desaparezca, ese molesto ruido en los oídos.
Sin embargo en muchas ocasiones el tinnitus no parece tener relación con ningún mal orgánico, por lo menos no de manera directa, y quien comienza a escuchar esos silvidos, ruídos o pitidos en los oídos se encuentra en buen estado de salud.

Remedios para los pitidos en los oidos (acúfenos – tinnitus)

Claro está que el origen tampoco puede considerarse como un capricho de nuestro cuerpo ya que aunque no podamos saber qué sentido tienen esos pitidos en los oídos, supuesto que tengan algún sentido, y no seamos capaces de enlazar su inicio con algún suceso o acontecimiento, lo que si debería de quedar claro es que los pitidos deben de obedecer a alguna necesidad que tiene nuestro cuerpo y se manifiesta de esa manera.
Cuando tenemos una mala digestión, o cuando hemos sufrido una quemadura, o cuando nos hemos intoxicado con algún alimento, nuestro cuerpo reacciona y se manifiesta de una forma diferente con un sentido que enlaza la causa originaria con los mecanismos puestos en marcha para alcanzar la curación.

Pues bien, en muchos de los inicios de los tinnitus hay varios acontecimientos o vivencias que se repiten una y otra vez y que pueden orientarnos a encontrarle un sentido a ese ruído en los oídos que en si mismo sólo es una molestia innecesaria pero que tal vez si tenga algo que decirnos si intentamos entender su origen.

Acontecimientos enlazados al origen de los tinnitus o acúfenos:

  • Miedo intenso a padecer alguna enfermedad que nos transforma en vigilantes de cualquier “ruido” que aparece en nuestro cuerpo. Debe entenderse que esa atención que le prestamos a nuestro cuerpo no espera realmente ningún sonido interno sino más bien una sensación orgánica sin embargo estamos acostumbrados a unir acontecimientos externos con ruidos, y de esta manera inconscientemente, en el acto de vigilar lo que esperamos también es el ruido interno de que algo va mal.
  • Miedo al silencio. Realmente es un miedo similar al anterior pues nos transforma en vigías siempre expectantes de la llegada de ese temido silencio. El miedo es por lo tanto una manifestación del temor que sentimos ante la verificación de que estamos fuera de ese entorno deseado y querido donde nuestros oídos si reciben los sonidos que nos confirman que somos queridos por otras personas.

Vamos a quedarnos sólo con estas vivencias anteriores. ¿Qué conclusiones podemos sacar de ellas?.
En primer lugar que el tinnitus está siempre unido a una sensación de miedo, que además debe de ser de tal calibre que nos convierta en observadores siempre alerta de algo no deseado que está por llegar o de una situación que nos confirma, a nuestro pesar, de que no tenemos lo que deseamos que es una manera de decir que si tenemos lo que nos hace daño.

No intento decirle que su tinnitus sin más remedio esté causado por ese miedo que tal vez haya llegado a la categoría de angustia pero conociendo numerosos casos de personas que han comenzado a tener ruídos en los oídos en muchas de ellas ha coincidido un inicio de ansiedad, o de temor a padecer alguna enfermedad, o de separación que igualmente ha ocasionado ansiedad.

Vamos a dar entonces por cierto que en algunos casos en los que se padecen acúfenos su origen estaba unido a vigilancia constante unida a ansiedad por algo que causa temor.
¿Qué podemos hacer entonces para librarnos de los acúfenos? ¿Cuáles pueden ser los remedios eficaces para curar los acúfenos?.

1. En primer lugar hay que ser consciente del posible inicio de esos acúfenos que han estado enlazados con una vivencia de miedo que nos transformó en vigilantes (con el oído atento aunque sólo sea de manera metafórica). Busque usted ese inicio de los pitidos en sus oídos e intente recordar si usted también se convirtió en un vigía siempre alerta en la espera de cualquier tipo de mal (tal vez de una enfermedad).

2. Una vez que hemos identificado el posible origen, aunque no sepamos cómo se desencadena el acúfeno, vamos a ser conscientes de que ese pitido es como el silbato o alarma que nos mantiene despiertos. Si el acúfeno se inició en un estado de alerta máxima, ¿cómo podríamos ayudar a nuestro cuerpo evitar despistarnos del peligro?. Bien sencillo, con un sonido constante y ciertamente hasta molesto que evite que podamos pasar a otros asuntos olvidando lo que es importante para nuestro cuerpo: ese “mal” que está por llegar y que nos obligó a estar en alerta.

3. Vamos avanzando. Ya sabemos que el acúfeno se inicio por un estado de alerta, tal vez unido a ansiedad, y en espera de un peligro que tal vez sea indefinido o tal vez sea simple ausencia de lo que si queremos y no tenemos. Sabemos que el acúfeno nos ayuda a estar atentos pues nos recuerda en cada momento que algo malo va a pasar, y aquí es donde llegamos al punto clave y más importante: el acúfeno es en si mismo un aviso de peligro pues se originó con ese mismo fin, para avisarnos de un peligro. Piense en esto antes de seguir con el siguiente apartado.

4. Puesto que el acúfeno es una señal de posible peligro y supuesto que no tenemos manera de estar completamente seguros de que ese peligro no volverá (nadie puede estar seguro de que no padecerá ninguna enfermedad grave y menos aún si su salud no es buena) entonces aunque hayamos dejado atrás el acontecimiento que inició el acúfeno, el propio ruido en nuestro oído u oídos será ahora el que se convierta en el nuevo temor, como si fuese la sirena que anuncia un bombardeo y que alguien olvidó apagarla.

5. Remedio o curación de los tinnitus o acúfenos: debe de rebajar la importancia que le da al ruído en sus oídos siendo consciente de que quedó ahí y se mantiene, por un temor que es infundado. Es el propio ruido el que hace posible que usted siga creyendo que debe de estar alerta y que debe seguir vigilante pues sigue escuchando ese molesto ruído que comenzó en un estado de alerta.
Es necesario por lo tanto marginar el ruido, y realizar una autoafirmación periódica de que no sucede nada malo. Por descontado si usted padece algún trastorno de ansiedad debería de resolverlo pues difícilmente con ansiedad podrá creer que no sucede nada que le ponga en peligro.

En resumen, el tinnitus es como la pescadilla que se muerde la cola, usted siente miedo y está vigilante, y a consencuencia aparece el ruido en sus oídos para ayudarle a mantener esa vigilancia. Sin embargo cuando esa situación de temor se mantiene en el tiempo con un cierto estado de ansiedad el tinnitus no desaparece pues aún seguimos pendientes del molesto ruido que nos hace creer que algo malo puede suceder.

Por lo tanto para alcanzar la curación de los pitidos, ruidos, silvidos,… en los oídos sería muy aconsejable rebajar el nivel de ansiedad, ser conscientes de que esos ruidos los utiliza nuestro cuerpo para mantenernos alerta, y que si en verdad no hay peligro alguno deberíamos de perder el miedo y desechar conscientemente el acúfeno como señal de peligro. Comprenda también que la liberación de esos pitidos requiere un cierto aprendizaje y por lo tanto no será posible su curación inmediata, pero si pasado el suficiente tiempo como para que nuestro cuerpo comprenda que no hay razón alguna para mantener esa señal de alarma.

No olvide que es fundamental, ante situaciones de ansiedad, alcanzar una curación pues la ansiedad es síntoma de temor. En situaciones de ansiedad leve hay plantas como la valeriana, avena, tila, manzanilla, melisa,… que pueden dar buenos resultados. Sin embargo lo mejor es que consulte a su médico.

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Category: Valeriana

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